05 - La fe como base del carácter - Habacuc 2.4

El carácter cristiano: siendo transformados a Su imagen

Javier Jara Bao

Estaba ardiendo una casa. Todos se habían salvado, excepto un niño, en el segundo piso. La escalera estaba llena de llamas y humo y no había salida sino por la ventana.
    —¡Papá, papá! ¿Cómo escaparé? —gritaba el niño.
    —Aquí estoy —gritaba el padre—: déjate caer, te recibiré en mis brazos; tírate, Carlitos, yo te recibiré.
    Carlos salió a gatas por la ventana, pero allí quedó agarrado, porque tenía miedo, sabiendo que era muy largo el trecho hasta la calle.
    —Suéltate, déjate caer —gritaba el padre.
    —No puedo verte, papá.
    —Pero yo sí te veo: aquí estoy; ten confianza, suéltate, que yo te salvaré.
    —Tengo miedo de caer.
    —Suéltate, tírate —gritaban otras voces—, tu padre te recibirá con toda seguridad; no tengas miedo.
    Acordándose de la fuerza y del amor de su padre, el niño recobró la confianza y se dejó caer. A los pocos instantes se halló salvo en los brazos de su padre.

En nuestra vida cotidiana expresamos de manera espontanea una fe “natural”
- Al beber agua
- Al comprar los productos en el supermercado
- Al recibir un cheque
- Frente a una operación (cirugía)
- Al momento de conducir
Ejercitamos por tanto una fe innata en nosotros, día a día, instante tras instante, en distintas circunstancias.
Existe una fe que no podemos ejercer de manera innata, o de manera natural. Esta fe, es la fe espiritual que viene otorgada por la gracia de Dios como lo menciona Efesios 2.8, siendo esta parte del nuevo nacimiento.  
La definición mas conocida la encontramos en Hebreos 11.1, que en términos sencillos podríamos decir que es “la confianza plena en Dios”. (con todo lo que eso conlleva, por eso es la base del carácter).
La fe cristiana no es ciega, como muchos creen, si no que esta fundada en los hechos verificables de las escrituras y en el poder de Dios revelados en esos hechos (1 Corintios 2.4-5), pero también tiene mucho que ver con cosas que no podemos nosotros ver (Hebreos 11.7)
En las escrituras encontramos ejemplos de hombres que forjaron un carácter de fe
- Moisés (Éxodo 15.2)
- David (Salmo 18.1-3)
- Jeremías (Lamentaciones 3.24)
- Pablo (1 Timoteo 4.10)
- Juan (1 Juan 4.15-16)
El carácter cristianos debe ser claramente distinguible por la marca de la confianza plena en Dios (Marcos 5.21-34).
Además debemos agregar que esta fe debe ser perseverante (Mateo 14.22-33).
Volvamos a Habacuc 1.2-4, donde encontramos un ejemplo concreto del carácter de fe que debemos de buscar forjar en nuestras vidas.
El contexto de este pasaje se enmarca en la realidad que en Judá la justicia y la fidelidad había de alguna manera desaparecido, comenzando una relevancia de maldad y violencia. Es en este escenario donde se desarrolla los dichos del profeta, demostrando frustración y falta de comprensión de la realidad.
Los caldeos serian el instrumento de Dios para castigar a Judá (Habacuc 1.5-11). Esto sin lugar a duda aumento la dudas y el desconcierto del profeta.
Todo esto, no cuadraba en los planes que Habacuc podía pensar o establecer.  Pero a pesar de lo oscuro de la situación, Habacuc apela o se apega a la realidad del Dios en quien el cree (Habacuc 1.12)
Frente a esa situación de duda y desconcierto, pero reconociendo quien era Jehová, Dios le responde, manifestando lo que hoy conversamos: “la importancia de la Fe, en el carácter Cristiano”. Habacuc 2.4 manifiesta una de las frases mas relevantes en cuanto a la justificación del ser humano delante de Dios: “El justo por la fe vivirá”
Incluso fue más allá, manifestando de manera practica como es que la fe debe definir en la practica el carácter de cada creyente (Habacuc 3.17-19)
A pesar de lo duro de ciertas situaciones, el creyente debe de manifestar una confianza y manifestación potente en quien es Dios, aunque pasen situaciones duras e inentendibles como las que menciona el profeta. Dios sigue siendo Dios y sigue estando en control de todo.
El caminar del creyente que desarrolla un carácter maduro se manifiesta en un caminar constante en fe, no midiendo las cosas del mundo bajo la perspectiva humana, si no mirando con una vista de fe (Gálatas 2.20) No evaluamos bajo nuestros sentidos, si no bajo la premisa de la confianza plena en Dios (2 Corintios 5.7)
Esta base del carácter se comienza a manifestar desde el nuevo nacimiento, y debe irse perfeccionando día a día, manifestando una característica natural del creyente. La fe es la columna fundamental del carácter Cristiano y de la vida Cristiana, siendo la Palabra la que alimenta y potencia nuestra fe (Romanos 10.17)




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