Javier Jara Bao
“El discipulado comienza con un compromiso incondicional con Jesucristo y con la aceptación de una sentencia de muerte”
- R. Strachan
“Cuando Cristo llama a un hombre, le ordena que venga y muera”
- D. Bonhoeffer
Cotton Mather, el puritano de Boston (m. 1728), enseñó a los cristianos dos llamamientos: “general” (“servir al Señor Jesucristo”) y “personal” (“un empleo particular por el cual se distingue su utilidad en su vecindario”) “Todos los hombres normalmente deberían poder decir:” Tengo algo en lo que estoy ocupado por el bien de otros hombres“."Los dos llamamientos deben perseguirse en equilibrio.
En esto, el cristiano es como un hombre en un bote que rema hacia el cielo y tira con fuerza de ambos remos”.
- John Stott

Jesucristo al salvarnos no nos ha ofrecido  un vida mas elevada o una vida de otro nivel. Cuando Jesús nos salva nos llama a una vida de negación y muerte para seguirle. Todo aquel que ha creído en Cristo a llegado a ser una nueva criatura (2 Corintios 5.17). Y Ejemplo nos dejo nuestro salvador que se negó a si mismo para vivir el propósito de Dios (Filipenses 2.5-8), y con la autoridad de ser el Señor y de haber vivido lo que nos ordena, hoy requiere de nosotros que transformemos nuestra vida a la luz de este pasaje comprendiendo que todo el proceso de salvación debe reflejarse en como me estoy conduciendo en la vida.
A través de el pasaje de hoy veremos tres principios fundamentales para vivir como salvos: Negarse, Morir y Seguir a Cristo. Por medio de estos principios es que nuestra vida debe ser moldeada para la gloria de Dios.
Es interesante notar como Cristo pone énfasis en este llamado obligatorio a “SUS DISCÍPULOS”. Por tanto este llamado si bien es voluntario es ineludible. El que es hijo de Dios debe de vivir de esta manera. Los hijos de Dios han sido y son capacitados día a día para vivir de esta manera, si bien el llamado es voluntario con un nivel de exigencia muy alto, el Espíritu Santo nos da todo, obviamente considerando que tenemos la revelación de Dios completa para estos días (Filipenses 2.13).  El llamado es enfático y solemne “si alguien quiere venir en pos de mi”. “SI” abre la frase de condición que da sentido a toda la demás frase.
“Venir en pos” no solo se refiere a seguir de cerca, como un mero espectador. Esta frase indica por el contexto y por la gramática, que el venir en pos es “llegar a ser”, ser un “seguidor” (pensado como un discípulo). Dicho de otra manera es llegar a ser conformado a su mismo comportamiento. Por lo tanto para los discípulos el mensaje es “si están dispuestos a seguirme, deben asumir decididamente las condiciones”.
Esta tres condiciones que completan el llamado solemne están claramente establecidos en 3 verbos todos en modo imperativo, es decir que son una orden y no un mero comentario. Niéguese, Tome y Sígame.
1.- Primer principio: NIÉGUESE A SI MISMO
Niéguese (gr. aparneomai)  significa desconocer o separarse totalmente. Como la acción es “así mismo” tenemos que este primer principio significa: “desconocerse por completo, separarse completamente”. Un ejemplo de lo que significa sucede en la negación de Pedro donde se utiliza la misma palabra ( Mateo 26.34).

“Que el individuo rechace cualquier asociación o compañía consigo mismo”
- J. MacArthur

Por lo tanto esta frase o mandato no hace alusión a negar alguna afirmación o suplica (como algunos lo creen). Tampoco es una negación de la personalidad para llegar a ser una persona diferente. Lo que quiere decir es que se debe negar lo que se pretende ser y se desecha. Es negar la naturaleza pecadora, rebelde o ajena a Dios. Es negar al viejo hombre (Efesios 4.22). Negarse, es reconocer que en este cuerpo carnal no hay nada que podamos ofrecer a Dios y que no tiene ninguna capacidad de buscar a Dios o de guiarnos a Dios. Y como esto es una realidad su confianza no esta en el mismo (Filipenses 3.3) si no en Dios que otorga todo lo que necesitamos (Efesios 4.24) para poder estar delante de Él. Negarse a si mismo es someterse al Señorío completo de Cristo, negando mi autosuficiencia.

Negarse a sí mismo es cancelar absolutamente en sujeción el yo personal, que pretende controlar la vida y que se opone a cualquier interés que no sea el propio.Es anular el poder del yo para sustituirlo por el gran Tú de Dios que es Cristo.
- Samuel Pérez Millos

2.- Segundo Principio: TOME SU CRUZ
Tome (gr. airó) significa levantar, alzar o cargar (como levantar un ancla). Cada creyente debe por tanto cargar su cruz. Lucas (Lucas 9.23) agrega que esta acción debe ser todos los días.
En el tiempo de Jesús y sus discipulos la escena era clara. Los malhechores mas terrible o malvados era sentenciados a la peor de las “muertes”, ellos estaban familiarizados con la practica de que el malvado debía tomar su cruz y trasladarse con ella hasta donde sería ejecutado. Por lo tanto los discipulos tenían muy claro a que se estaba haciendo referencia. El mismo contexto del pasaje refuerza esta idea donde Cristo esta anunciando su muerte (Mateo 16.21) y ademas establece una paradoja para los discipulos (Mateo 16.25) respecto de perder la vida.
Por tanto el tomar la cruz no es el sufrimiento o dolor por un esposo(a) incrédulo, una enfermedad, una discapacidad o alguna relación difícil con ciertos miembros de la familia, etc. Tomar la cruz, tal cual como Cristo lo hizo de manera real, es tener la disposición de caminar la senda o emprender la marcha de muerte del malvado. Es hacer morir lo terrenal (Colosenses 3.5-7). Día a día, el discípulo, debe aferrarse a la obra de crucifixión del yo personal (Gálatas 2.20). Es “su” cruz, conforme al propósito de Dios para su vida. Muchos quieren un discipulado sin costos, pero Cristo no hace tal oferta.
3.- Tercer Principio: SÍGAME
Sígame (gr. akoloutheó) significa estar en el mismo camino. En el contexto y el énfasis en en llegar a tener el mismo comportamiento. Dicho de otra manera es vivir una vida de obediencia a Cristo, tener un modelo de vida en fidelidad a sus mandatos. Así lo manda a los discipulos (Mateo 28.19-20). El discípulo verdadero es aquel que sigue al maestro en obediencia (1 Juan 2.6; Mateo 7.21).
Dios nos ha salvado para mostrar su bondad, misericordia y para su gloria. Pero en cuanto al propósito para nosotros es que le obedezcamos (1 Pedro 1.2), debemos de seguir fielmente a quien murió por nosotros en la cruz. Esto debe ser la nueva forma de andar, de manera frecuente siendo el nuevo estándar de normas y actitud para la nueva criatura.

¿Qué significa esto en termino sencillos?

A los largo de las escrituras vemos aplicaciones practicas de esto: Por nombrar algunas
I.- Orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5.17). ¿Te estas negando a ti mismo, tu comodidad, tu autosuficiencia y llevando a la muerte tu “yo” que no le gusta orar y “obedece a Cristo, buscando de manera persistente estar delante de su presencia?
II.- Sed Agradecidos (1 Tesalonicenses 5.18) ¿Te estas negando a ti mismo, tu razonamiento y tu lógica y llevando a la muerte tus pensamientos y obedeces a Cristo y agradeces por esa situación difícil que estas enfrentando?
III.-  Desea la Palabra de Dios (1 Pedro 2.2) ¿Te estas negando a ti mismo, tus malos hábitos y tu pasividad y llevando a la muerte tus argumentos y obedeces a Cristo y lees y estudias su palabra a diario?
Hermanos en nuestra vida diaria nosotros debemos tener estos conceptos claros: neguémonos, muramos y obedezcamos, no somo robots, si no que con animo voluntarioso, por que caídos y separados de la gracia de Dios estábamos, pero Dios nos recato por medio de su hijo y hoy siendo Justificados, redimidos y perdonados podemos ser llamados hijos de Dios y tener la libertad de llegar al Padre ¿no debemos bajo esto, voluntariamente vivir bajo estos tres principios? La respuesta es clara: SI. Luchemos pues y dispongamos nuestra vida a vivir como salvos.




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